jueves, 20 de diciembre de 2007

MENSAJE DE NAVIDAD DE MONS CABREJOS, Ofm

«ESPERANZA EN EL FUTURO Y VALENTIA EN EL PRESENTE»
Mensaje de Navidad

Hermanos y hermanas:
Al llegar la Navidad, contemplamos al «Niño envuelto en pañales», y nos conmueve descubrir que en este Niño se encuentran, la fragilidad del hombre con la omnipotencia de Dios y asimismo la ternura del Padre contemplando a su Hijo en los brazos de María. Navidad es, por eso, un misterio de amor y, al mismo tiempo es un desafío al imperio de la razón, que ignora la realidad de un mundo trascendente, que da verdadero sentido a nuestra vida.
En este tiempo de Navidad quiero hacerles llegar mi saludo de paz y de fraternidad a todos los que compartimos la misma Fe y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
Navidad, sólo se comprende cuando podemos mirar hacia lo alto donde una estrella recuerda al hombre el poder de Dios. La Navidad es un anuncio de alegría que no conoce fronteras sociales, culturales ni políticas. Navidad es la fiesta del pueblo, de todos los que tejemos la historia del Perú, al calor del sol o al frío de la puna.
En Navidad, ¡cómo no admirar la labor de todos los que siembran la Palabra de Dios y construyen la Iglesia en comunión con el Vicario de Cristo y los sucesores de los Apóstoles! A ellos, nuestra gratitud y el reconocimiento de las nuevas generaciones de creyentes.
¡Cómo no tener presente, también, a los miles de educadores que forman un nuevo hombre peruano; o a los médicos y enfermeras que nos atienden sin cansancio; o a los policías que se desvelan con dedicación por la seguridad de los ciudadanos; o a los soldados que cuidan nuestra soberanía nacional.
¡Cómo no valorar al humilde campesino que nos ofrece el pan cotidiano; al obrero y al albañil que perfilan con sus manos un nuevo rostro de la ciudad; ¡cómo no admirar el esfuerzo de tantas madres que con amor y sacrificio educan a sus hijos, mantienen su familia y aún tienen tiempo para ir a la Santa Misa o a la reunión vecinal!
¡Cómo no reconocer al empresariado, tanto nacional como extranjero, que con creatividad invierte por el desarrollo de nuestro país!; al artesano, que con su ingenio mantiene viva la cultura nacional, al funcionario del Estado, y al periodista, que hace de la noticia un instrumento al servicio de la verdad y de la convivencia social. Para todos viene Cristo en Navidad.
Extiendo igualmente mi saludo a quienes tienen el encargo de dirigir los destinos del Perú y, tomando las palabras del Papa Benedicto XVI los invito a que: «hagan todo cuanto esté en sus manos para devolver la esperanza a los pueblos que gobiernan», a que continúen en su lucha contra la pobreza, probablemente la injusticia más extendida, que impide oportunidades, niega posibilidades, interfiere en el desarrollo y se convierte en fuente de violencia y de conflictos.
Vemos complacidos en nuestro país signos de crecimiento, pero, oímos también, con preocupación, el clamor de los pueblos que esperan compartir con equidad los beneficios de esta bonanza. El futuro del Perú exige construir un verdadero ciudadano nuevo, para ello urge mejorar la educación, para que ofrezca a los jóvenes que constituyen, como dice el Papa: «la primera riqueza de un país», igualdad de oportunidades para acceder a una formación integral e integradora de calidad y basada en valores humanos y morales.
En esta Navidad deseo renovar la invitación a todas las clases dirigentes para que unidas ofrezcan al ciudadano una vida digna y un ambiente de paz y tranquilidad. Guiados por los mismos ideales y la misma Fe en Jesucristo, hagamos una sintonía solidaria de peruanidad, mirando con esperanza al futuro y construyendo el presente con valentía y fidelidad.
Finalmente, les invito, en esta Navidad, a «romper el silencio sobre Dios» porque Navidad es el anuncio de la Palabra hecha Niño en Belén. Les exhorto, como enseña el Papa Benedicto XVI a no excluir a Dios de vuestras vidas, porque: «quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de «realidad» y, en consecuencia, sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas». Dios es la realidad fundante... Cristo es Dios con rostro humano, el Dios-con-nosotros, el Dios del amor hasta la cruz». Elevemos, pues, un canto de alabanza al único Ser en quien el hombre puede encontrar la fuente que calme todos sus anhelos y el agua que sacie su sed de felicidad y eternidad.
¡¡Feliz Navidad!! y que el 2008 esté lleno de prosperidad para todos.
Diciembre 2007


+ Miguel Cabrejos Vidarte, OFMArzobispo de TrujilloPresidente de la Conferencia Episcopal PeruanaPresidente del Dpto. de Misión y Espiritualidad del CELAM

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